viernes, mayo 15, 2009

La Católica




La primera vez que Luciana fue a la Católica, la universidad donde estudio y supongo que Luciana también lo hará, Ella lloró mucho. Mis viejos y Romina debían ir a una entrevista con la asistenta social así que yo era el único que quedaba libre para cuidarla. Tenía tres años y era (o es) muy tímida con los extraños, como todos.

Fue así: la recogí en la puerta principal y la llevé a los pastizales frente a Letras. Allí estaban sembrados unos amigos. Intenté presentárselos uno por uno mientras Ella esquivaba los saludos de todos. Pasaron los minutos y empezó a llorar, no le gustaba estar con tanta gente desconocida. Me la llevé atrás, bajo la sombra fresca de los árboles y así pasamos lo minutos. La  amiga “Peque” intentó animarla pero no pudo, nadie iba poder. Le compré unos chifles que la pusieron mejor, aunque la maquina se tragó mi vuelto. Cuando acabó su entrevista, Romina llegó para llevársela al estacionamiento donde esperaban mis viejos. Hasta hoy, Luciana recuerda los apodos de la “Peque”, “Torito” y el “Melón”.

La segunda vez que Luciana fue a la Católica estuvo conmigo en los Jardines de la facultad de Derecho. Jugamos al muerto, y yo era el muerto… Ella la doctora que me debía curar, estando muerto. Cómo no tenía herramientas echaba sobre mí el pasto que arrancaba del jardín, un jardín tan grande que Ella lo llamaba “parque”. Para volver ese día a la Católica, le prometí a Luciana que no veríamos a mis feos amigos que la asustaban. Sólo intentaba reconciliar a Luchi con la Universidad y que no tenga nada que temer por esos lares. Luego de jugar al muerto, le enseñé los claustros académicos donde escucho las clases.

La tercera vez que Luciana estuvo en la Católica fue este último verano: verano al que yo falté porque me fui a trabajar al norte de América. Luciana tomó cursos en la universidad: exactamente no sé de qué, pero iba un par de veces a la semana a sus clases en el “edificio H”, como me contaba Ella por teléfono. Supongo que la pasó bien: hizo muchos trabajillos, la llevaron al Parque de las Leyendas, conoció varios amigolos, etecé. Mi mamá y mi hermana se turnaban para llevarla. Tenía cuatro misses que cuidaban a los muchos niños que había, y eso de las cuatro misses la sorprendía, pues nunca había tenido cuatro misses.

La última vez que Luciana fue a la Católica me acompañó a devolver unos libros a la biblioteca. Como fuimos con el auto hicimos la inocente travesura del giro mortal de 180 grados (a velocidad imprudente) en el estacionamiento de Letras, mi actual facultad (de la que pronto me graduaré). Ya era tarde, corría el viento. Por fortuna, Luciana me hace caso cuando le advierto que en la biblioteca no se hace bulla, que el señor guardia puede llamarnos la atención ya que hay personas muy concentradas en sus asuntos y sus lecturas de las que no ganamos nada molestando: así que Ella ya sabe que debemos hablar bajito.

Si algo le debo agradecer a la Católica (y no es por hacer propaganda, o bueno sí) es que ayudó al chico indeciso que soy: he estado en cuatro carreras en el casi igual número de años que llevo, errante, allí. Es una Universidad que cobija a los indecisos. Fantástico. Vaya y pase. He sentido, pues, la libertad de tomarme el tiempo para explorar mis verdaderos gustos académicos estos tres años en Estudios Generales Letras. Por lo que sé, no creo que otra universidad me hubiera dado tanto tiempo para permanecer en esas tormentas mentales y decidir, con paciencia mi actual y última especialidad, pues me hubieran exigido ir al ritmo de los demás, “no quedarme”, saber lo que quiero, en resumen, una mirada fija y una vista clara de lo que sería yo de acá a unos pocos años; empresa que a los dieciséis años con los que ingresé es, creo, imposible.

Así que le tengo cierto cariño a esa Universidad del fundo Pando. Es un espacio de mucha ebullición cultural, aunque ahora que lo pienso, eso último no lo he gozado tanto. Igual, desearía que Luciana ingresase a la Universidad con la que ya la vamos familiarizando desde pequeña. Pero entendería que, al final, no elija ingresar a la Católica cuando termine el colegio: es más, me parecería una decisión rebelde, en tanto jodida para mí. Ya se sabe que las cosas nunca salen como las planeas: no estamos aquí para saberlo.

Cómo quieras, Luchi, tú decides. Si deseas seguir una carrera de Astrofísica Nuclear, pues buscaremos algún centro de estudios, supongo que en la India habrá eso. O si te gusta la Biología Marina, pues rastrearemos alguna universidad en Milano y serás la mejor bióloga marina de la Tierra. O, si deseas explorar el arte y eliges practicar Danzas Orientales pues déjame investigar si en Madrid o Estambul te dan la oportunidad. Pero mejor si no es tan lejos, si encuentras una buena universidad por aquí, por Perú, te agradecería que ingreses a ella y no cruces océanos y cordilleras miles buscando lo que te gusta. O como tú quieras.

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En unas horas se presenta Jorgito Drexler en el Polideportivo de la Pucp. Estaré cerquita a la última fila pero igual me van a envolver los sonidos de su disco Cara B (¿o… Z?). Esta es de sus mejores milongas, Dos colores: blanco y negro.


5 comentarios:

  1. priiii!!!!!!!!!!!!
    Siempre me pregunto como se sentirà Lu al leer todo lo que escribìs sobre ella. Me asombra tanto amor, te lo he dicho, e maravilloso. Cuando dijiste que buscarìas cualquier universidad en la que pudiese estudiar lo que quisiera me dije "Reii ni muerto (y no en juego) la deja ir" y tenìa razòn.
    Che, feo lo que le dijiste de tus amigos, què pasò, Reii.
    Perdòn por la ausencia.
    Besos lascivos y eternos, amigo.

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  2. Sacà la palabra de verificaciòn, si escribe cualquiera igual, no sè para que està.

    Besotes y un abrazo.

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  3. Hola Lasci, me agarras con toda la onda drexleriana: acabo de llegar del concierto. Yo estoy con lo que quiera Luciana (y por tanto, siempre estoy donde se vaya). Que yo sepa, este bloJ no tiene palabra de verificación, a mí tampoco me gusta. Por ultimo, lo de mis "feos amigos" se lo dije para que vayamos sin miedo a la universidad. Antes, cuando ibamos a la Cato Ella pensaba que se los iba encontrar: no creo que siga pensando así. En todo caso, yo seguire sacrificando a mis amigos. Un beso en tu Carita A, B y C.

    Y dice el coro: "a todo digo que sí... con tal de verte bailar"

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  4. Yo conocía la Católica de Lima por Mario Vargas Llosa y "Conversación en la Catedral". El protagonista se pasa buena parte de la historia peleando con su padre por no ir a Católica (prefería la San Marcos). Así que leer tu post me ha hecho mucha gracia (tal vez deberías convencer a Zavalita de que a veces la universidad tiene muy poco qu ver con uno, porque a menudo se convierten en lugares incómodos, justo lo contrario de lo que deberían ser) Saludos!

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  5. Hola Diana Diana, días antes me habia zambullido a leer ese librote, que en la edición que consegui tiene 734 páginas, qué abuso con MVLL, no voy ni a la mitad. Luego prepararé algo sobre eso. En San Marcos hay tanta cosa política que no me dejaría estudiar. Si algun día bajas al Perú verás que la realidad supera la ficción. Un abrazo transoceánico.

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"vete de aqui, vete de aqui" (Lu dixit)

 
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